
La marcha atlética es una disciplina del atletismo en la que se intenta caminar lo más rápido posible (marchar) sin llegar a correr. El límite entre la marcha y la carrera se establece en el momento en que el atleta pierde contacto con el suelo de manera visible. Cuando sucede esto se da por hecho que el marchador está corriendo (en argot de marchadores: está volando o «flotando»). No se debe confundir con la carrera a pie, donde los atletas pueden despegar ambos pies del suelo al mismo tiempo, y con la caminata de calle, en la que no se puede trotar ni marchar.
En el presente artículo se hace referencia a distancias en metros y en kilómetros. Vienen expresadas en metros cuando se trata de pruebas en pista (400 m de cuerda) o pista cubierta (habitualmente de 200 m de cuerda). Cuando las distancias vienen expresadas en kilómetros es porque se trata de pruebas «en ruta», es decir, en la calle o en carretera (fuera del estadio o instalación deportiva).
REGLAMIENTO
Todas las informaciones se refieren a competiciones de alcance mundial
Las normas en la marcha atlética han sufrido diversas modificaciones. Aunque la regla fundamental que exige el contacto permanente con el suelo se ha mantenido inalterable, no ha sucedido lo mismo con la referente a la flexión de la rodilla.
La pierna que se avanza tiene que estar recta, (es decir, no doblada por la rodilla) desde el momento del primer contacto con el suelo hasta que se halle en posición vertical.
Si bien en la actualidad se exige que la pierna esté recta desde el momento en que contacta con el suelo hasta que alcanza la verticalidad, en un principio se permitía la flexión de la rodilla siempre y cuando esta no fuese exagerada y el marchador no diese la impresión de ir corriendo